Llegaron los viejos y nos fuimos a Berlin (07/04/2011 – 10/04/2011)

Y un mes después de que llegara Mariana, quienes lo hacían esta vez eran mis viejos. Las ansias de ese día no se me pasaron ni con la extraña cantidad de trabajo que tenía, ni haciendo la torta para el cumple de mi vieja, mucho menos intentando dormir. A las 14.40 llegaron y hablé con ellos por teléfono, finalmente a las 23.07 llegaron a Gaertringen. Después de los besos y abrazos fuimos para casa, comimos algo y festejamos el cumple de mi ma con la torta que había hecho y un champagne que teníamos en casa. Aunque teníamos ganas de seguir charlando al otro día salíamos para Berlín así que nos fuimos a dormir.

El camino hasta Berlín lleva aproximadamente 6 horas, de las cuales 3 manejé yo y las últimas Leo. Llegamos a eso de la 1 am al hostel, sí, mis viejos estaban en un hostel, pero al menos con habitación privada. Mis viejos se quedaron en su cuarto a descansar, mientras que Maru, Leo y yo nos fuimos a tomar una cerveza al bar del hostel hasta que, como no, nos echaron porque estaba cerrando.
El sábado, Maru hizo el freetour, mientras que mis viejos, leo y yo nos quedamos en los alrededores de la puerta de Brandeburgo, paseando, visitando las afueras del congreso y el memorial a las victimas del holocausto. Como estábamos muy cansados por el viaje del día anterior, nos fuimos a dormir una siesta con la intención de salir a la noche. Y así fue. Nos despertamos a eso de las 9, y salimos a recorrer la ciudad con el auto. Vimos un montón de lugares muy lindos, entre ellos, la East Side Gallerie, que es nada menos que el muro de Berlín, pero con pinturas, lo que lo hace muy interesante pero a la vez controvertido, por un lado es un gran centro cultural donde uno puede ver al aire libre las diferentes pinturas de los artistas, pero por otro lado, le quita la realidad y hace olvidar un poco lo que pasó. Sin embargo los que quieren tener una aproximación a lo que realmente fue el muro de Berlín pueden acercarse a Nordbahnhof y ver el monumento que allí se encuentra. Esta ciudad, llena de historia y realmente nueva (tiene apenas 20 años desde la reunificación) está plagada de este tipo de lugares y cada esquina tiene una historia más que interesante que contar.
Después de dar un par de vueltas volvimos al hostel, comimos un Kebab y nos fuimos de nuevo para el bar donde conocimos a unas chicas argentinas las cuales estaban preocupadas porque se iban a perder el final de Gran Hermano, sí sí, leíste bien, el final de Gran Hermano, porque iban a estar en Europa. El increible intelento de estas chicas cautivó la atención de Leo y nos fuimos con ellas a bailar. En una disco en la que el DJ estaba aburrido por la música que pasaba, intentamos pasarla lo mejor posible, y así fue.
Al día siguiente, sin resaca, pero con mucho sueño, nos fuimos a dar una vuelta más por la ciudad, visitando el muro de Nordbahnhof y otros lugares más. Concluimos nuestra visita a la capital alemana, visitando el estadio olímpico, que, como no podía ser de otra forma, más allá de ser sumamente imponente, cuenta una muy interesante historia.
Así, en un fin de semana, mis viejos habían llegado a Alemania y juntos hicimos nuestro primer paseo visitando su capital.
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