Auschwitz – Para no repetir la historia (23/06/2011)

En 1939 estalló la segunda guerra mundial, los nazis invadieron casi toda Europa en poco tiempo y no fue hasta 1942 que las fuerzas aliadas comenzaron a ganar en el campo de batalla consiguiendo algunas victorias que luego les harían ganar la guerra para poner fin al sufrimiento de millones de judíos. Pura mierda. Este cuento aprendido y memorizado tanto por alumnos, docentes y todas las personas en general, marcadas a fuego en el subconsciente gracias a las maravillosas y millonarias producciones «hollywoodenses», en un mercado de propaganda aún mayor que la establecida por el nazi Himler, lavando y planchado cerebros, creando una sensación de inseguridad y un odio permanente a todo lo desconocido, eliminando cualquier posibilidad de pensamiento diferente a la planteada por el imperio que gobierna al mundo, tratando de terrorista, comunista, antisemita o quién sabe cuántas otras formas de discriminación a todos aquellos que así lo intentan, esta es la realidad en la que vivimos y hemos sido educados, al menos aquellos afortunados que vivimos en el mundo libre, bazinga, y digo bazinga expresando sarcasmo, porque no hay más esclavo que aquel que falsamente cree ser libre. Pero viviendo algunas situaciones, visitando museos, leyendo entre líneas, intentando cuestionar un poco aquello que nos han no enseñado sino adiestrado, hablando con aquellos que no pueden ser engañados disfrazando la historia de cuentos de hadas, príncipes valientes o lobos feroces porque la han vivido y en sus corazones y sus cuerpos está grabada la historia misma y poseen una memoria de lo que fue y no de lo que ha sido contado, como aquellos quienes hemos sido adoctrinados y estamos condenados a repetir la historia simplemente cambiando los roles de los personajes, porque si bien como se dice, «Aquellos que no tienen memoria están condenados a repetir sus errores», pero aquellos quienes poseemos una memoria parcial o adulterada no estamos salvos de estos errores sino que nuestra condena es aun mayor y nuestro castigo consiste simplemente en repetir la historia probablemente convirtiendo a la víctima en victimario, y si el victimario no se convierte en víctima, tristemente alguien más lo hará, escuchando de ellos y preguntando lo que sabemos, para encontrarnos con que una capa de celofán y heroísmo envuelven a los vencedores que simplemente sacaron provecho del sufrimiento de sus enemigos, aliados y hasta de sus mismos soldados, uno empieza a comprender que hay algo que sigue sin estar bien.
Comenzamos nuestra visita al campo de concentración Auschwizt I, para ese entonces ya sabíamos que existían los campos uno y dos, lo que demuestra la crueldad, el maltrato y hasta el poder de los nazis, porque en definitiva es una demostración de poder expresada en una de las formas más despiadadas que ha dado la humanidad. Sin embargo, nuestra sorpresa vino cuando nos enteramos que existía el campo Auschwitz 3, y más de treinta, sí, más de treinta campos satélites en un área de 40 kilómetros cuadrados, destinada a matar a aquellas personas no aptas para trabajar y a encarcelar, torturar y esclavizar hasta la muerte a aquellas que sí estaban en condiciones de hacerlo.
Cuando dije pura mierda, no intentaba disminuir el sufrimiento de los judíos, que debe haber sido tal, que está fuera del alcance de la imaginación de cualquiera que no lo haya vivido. Cuando se habla de los campos de concentración y de las atrocidades que cometieron los nazis generalmente uno recuerda únicamente a los judíos, o en todo caso se extiende el concepto a «gitanos y otras minorías europeas». Sin embargo a lo que quería referir es al hecho que no fueron sólo judíos y otras minorías, sino que esas otras minorías excluidas intencionalmente de los discursos y de la historia sufrieron las mismas torturas y el mismo destino que los recordados en ella, y el número de los mismos es mucho mayor de lo que uno realmente imagina a conoce. En este momento no recuerdo el nombre de la batalla en la que los alemanes o nazis, en ese entonces era lo mismo y ahora casi (aunque se intente demostrar lo contrario), vencieron a los rusos y 3.000.000, tres millones, de prisioneros de guerra rusos, fueron llevados a campos de concentración o murieron de hambre donde habían sido capturados. Al invadir Polonia, 50.000 personas fueron ejecutadas, sin importar, sexo, edad, religión o alguna otra condición típica en los actos de discriminación, sino que estos polacos fueron asesinados para demostrar el poder del ejército alemán, sin embargo no hay registros exactos de quienes fueron ya que los nazis eligieron a los desafortunados al azar y no tomaron nota alguna del hecho. De todos modos para 1960, es decir en 20 años, tenían pensado hacer desaparecer a la raza eslava que consideraban «y aun consideran» (según las palabras de nuestro guía) inferior y convertir la zona ocupada por los mismos en un «área de bienestar» para la raza superior. En el complejo de campos de Auschwitz 1.100.000 personas fueron asesinadas o murieron por las condiciones a las que eran sometidos, de esta cantidad 300.000, más del 25 por ciento, fueron polacos NO judíos, repito, NO judíos. A estos hechos y ,muchos otros es a lo que me refiero con la poco feliz frase, pura mierda, para intentar completar nuestra memoria y no convertir a los perseguidos en persecutores como está sucediendo en estos momentos en Jerusalén, cuna de tres de las cinco religiones más importantes de la actualidad, donde aquellos que han sido desterrados desde tiempos bíblicos, comenzando con los egipcios, los reyes católicos, los checos, los nazis, son ahora quienes destierran a los árabes que viven en Jerusalén del este y construyen un muro de 8 metros alrededor de su país como si de un gran gueto se tratara apoyados por el gran vendedor o vencedor, al caso es lo mismo, y poeta escritor de la historia, Estados Unidos, quien se ha encargado de que nuestra memoria sólo recordara a las víctimas judías dando origen nuevamente al estado de Israel y que desde entonces la ha apoyado militarmente en busca de un aliado incondicional en oriente medio, poseedor de la mayor reserva de petróleo del mundo, porque no nos engañemos, el único objetivo de cualquier guerra es aumentar el beneficio económico de algunos pocos, sin importar cuál sea el motivo que nos inventen y nosotros compremos.
Adolf Hitler, elegido hombre del año por la revista Times en 1937, como lo fue Mark Zuckerberg (creador de facebook) en 2010, fue el último de los que han intentado dominar y extender su dominio a lo largo de Europa, como lo han hecho los romanos, Napoleón, los turcos retenidos por los Húngaros en el siglo XV, los mongoles, los árabes, quienes ocuparon durante 800 años el sur de España, los prusianos o hasta los rusos cuando junto a Estados Unidos decidieron como dividir el mundo y luego comenzaron lo que sería la guerra fría, pero que fracasó. Si hubiese tenido éxito, y gracias a dios y a todos los santos y a quien más haya que agradecer por el fracaso de la crueldad y brutalidad nazi, no lo hizo, claramente la historia hubiese sido otra, seguramente yo no estaría escribiendo estas líneas, campos de concentración nazis seguirían matando y tantas otras cosas que no puedo imaginar ocurrirían, sin embargo estoy seguro de una cosa, en estos momentos estaríamos hablando de la conversión de los judíos, gitanos y otras minorías a la fe católica o alguna otra, como cuando se habla de la conversión de los paganos al catolicismo porque no existe tal cosa como conversión, el odio religioso existe desde que existen las religiones y en su nombre se ha matado para difundir mensajes de amor. El holocausto no fue más ni menos que las campañas del desierto en Argentina, la ocupación de los espacios de los nativos americanos en estados unidos o la llegada del hombre blanco a cualquier territorio americano, desde la llegada de Colón hasta cualquier otro colonizador donde esa palabra es un sinónimo de genocida, pero no de cualquier genocida, sino de aquel que ha triunfado y ha exterminado por completo la raza o la ha excluido de tal forma que es considerado como un acto natural y es sólo cuestión de tiempo para que su cultura desaparezca devorada por la que el genocida ha impuesto y sólo será recordada en vacíos libros de historia escritos por algún otro vencedor en cifras huecas que mencionan años y nombres de las batallas. Porque no hay diferencia en la brutalidad y crueldad de nazis, colonos, conquistadores (otro sinónimo para genocida vencedor) o católicos, sin embargo la diferencia está en que estos últimos fueron vencedores de las batallas que disputaron.
Tal es el miedo y la propaganda que existe en la actualidad que por sólo escribir estas palabras o por reflexionar acerca de ellas uno puede ser considerado antisemita por aquellos que aunque piensen lo mismo o intenten cuestionarlo por miedo a ser llamados de esa forma por otros, creando así un círculo vicioso creado por esta, reconozcámoslo, genial propaganda que funciona sola una vez incorporada en el pensamiento de las sociedades.
Sin embargo el sufrimiento y la aberración creada por los nazis en todo Europa pero más aun en los campos es indescriptible, el simple hecho de recorrer los memoriales donde antes funcionaban los campos de concentración, se usa esta palabra, memorial, para indicar y mantener la memoria de lo que allí sucedió, ya que afortunadamente no es más un campo de concentración, aunque si lamentablemente siguen existiendo como es el caso de Guantánamo o los memoriales que no existen donde hubo, por ejemplo donde eran llevados los estadounidenses descendientes de nipones ya que fueron considerados extranjeros en su propio país y detenidos por pertenecer a una raza inferior, corta la respiración. El recorrer los diferentes cuarteles o establos donde fueron detenidos los prisioneros nazis, hace que uno se conmueva de forma tal que el simple hecho de intentar respirar es difícil, la sensación de tener ese nudo en la garganta es permanente y es necesario retener las lágrimas a cada paso que se da.
Como ya he dicho en párrafos anteriores no voy a hablar de judíos sino de prisioneros o esclavos, ya que no quiero mencionar sólo una porción de aquellos que sufrieron este terror, y no es por antisemitismo, aunque si al leer estas líneas lo estás considerando parece que la propaganda ha funcionado muy bien en ti o al menos mi estrategia es tan buena como esta ya que por lo menos intenta que la cuestiones y pierdas el miedo a hacerlo.
Algunos de los cuarteles hoy funcionan como museos, en ellos se pueden ver fotografías que cubren toda la pared que las exhibe de familias enteras siendo deportadas y los ojos de los nenes inundados de miedo miran a la cámara y por medio de ellas al visitante que los quiebra y los llena de impotencia y temor. Un chico de no más de 7 años asustado por no saber que le iba a suceder conmueve a cualquiera que lo observe, al menos su inocencia y su ignorancia lo protegían de su destino que fue mucho más aberrante de lo que podría imaginar. Media hora más tarde sería obligado a desvestirse para un baño que nunca existiría en un falso vestuario que precedía a las duchas igualmente falsas donde eran encerrados y unas piedras contenedoras de un veneno para matar ratas, inventadas por un judío en 1934, eran liberadas, a 27ºC reaccionaban y emanaban un gas altamente tóxico, aquellas personas que se encontraban próximas a ellas morían instantáneamente, el resto comenzaba a asfixiarse, perdía control de esfínteres y gritos de desesperación llenaban el cuarto. Al cabo de 15 minutos y de un sufrimiento inmenso todas las personas habían sido asesinadas. Luego de eso, los cuerpos eran retirado por los esclavos que revisaban buscando pertenencias de valor escondidas en un cuerpo desnudo, extraían dientes de oro que eran sumergidos en ácido para quitar la carne, anillos y finalmente rapaban las cabezas de los mismos ya que el pelo humano era usado como materia prima para la fabricación de telas, luego los cuerpos mutilados eran llevados al crematorio donde eran colocados dos hombre y una mujer, ya que la mujer hace mejor combustión y los niños eran colocados encima de los adultos para que sus cuerpos no cayeran del carro transportador, finalmente los cuerpos eran reducidos a cenizas y arrojadas en un río cercano.
Otro de los cuarteles contiene el pelo que no llegó a ser embalado y distribuido ya que la guerra finalizó, en él hay 20 toneladas de pelo, no sé cuánto puede pesar el pelo de una persona y si supiera el hecho de calcular a cuantas personas perteneció carece de sentido, una montaña de 30 metros de largo por diez de ancho por 4 de altura es lo que ocupa, es como el tamaño de una casa, aunque esto también carece de sentido. Las medidas, tamaños o dimensiones carecen de sentido cuando se ven las cabelleras enteras con trenzas que pertenecieron a nenas y se intenta completar la imagen de esa niña, realmente aberrante. De la misma forma podemos encontrar una urna con 2 kilos de cenizas o habitaciones completas con todo tipo de pertenencias que los prisioneros llevaban al campo en un máximo de 25 kilos en un boleto de tren que eran forzados a comprar, todo perfectamente catalogado al más estúpido estilo alemán, valijas, zapatos, ropa, lentes, todo era catalogado y vendido para poder fabricar nuevos productos.
De la misma forma aún se pueden visitar otro tipo de celdas donde eran detenidos otro tipos de prisioneros acusados de algún crimen en celdas de 4 por 4 que albergaban hasta 30 personas o en pequeños cuartos de menos de un metro cuadrado, donde los prisioneros pasaban 24 o 48 horas parados sin beber ni comer.
Otros cuarteles aun más precarios todavía contienen literas de 3 niveles donde en cada nivel contenía a unas 10 personas. En el fondo de los mismos se encontraban los inodoros, donde los esclavos eran forzados a defecar al mismo tiempo en una piedra interrumpidas por círculos para tal propósito, sin agua ni papel en un tiempo determinado, que llegado el caso finalizaban en sus propias vestimentas.
Algo que hay que mencionar es que Auschwitz no era un campo de exterminio, sino que las personas eran llevadas ahí y luego clasificadas, si eran aptas para el trabajo iban a los cuarteles, en caso contrario eran asesinadas. Aquellos que sobrevivían eran vendidos como esclavos a fábricas de origen alemán pero alimentados y hospedados en los campos de concentración
El complejo de campos de concentración funcionó hasta 1945 cuando el terror de los nazis fue reemplazado por el terror del ejército rojo ruso, según las palabras del mismo guía que coincidía con la gente de Budapest en que para ellos la guerra había terminado en 1989 cuando este ejército se retiró. Cambiamos una tiranía por otra fueron las palabras de ambos. Sin embargo las fuerzas aliadas tenían conocimiento del campo de concentración y todo lo que sucedía allí desde 1941 ya que aviones espías fotografiaban y tomaban detalles de todo lo que pasaba allí. En 1942 se les pidió que bombardearan los alrededores de los campos para evitar el acceso de los mismos e impedir que sigan funcionando, sin embargo argumentaron que no era posible, tres meses más tarde, por cuestiones estratégicas, bombardearon una fábrica que funcionaba a 3 kilómetros de los campos. Una tiranía reemplazada por otra tiranía y los padres de la libertad que vivían con la certeza de que cientos de miles de personas eran asesinadas o torturadas pero que no reaccionaron sino hasta que le fue conveniente da que pensar.
En tanto a los nazis que operaban los campos, unos 8000 para exterminar a más de un millón de personas, el 10 por ciento fue condenado a penas de menos de cinco años de prisión, la gran mayoría escapó simplemente cambiando sus nombres y nadie los busco, había cosas más importantes que hacer, una nueva guerra se estaba desarrollando y los antes aliados ahora imaginaban no como conquistar Europa sino el mundo entero. Finalmente 100 de los nazis capturados fueron ejecutados en herramientas como la horca, claramente no se había aprendido nada de la guerra y se seguía matando gente aun en una época de supuesta paz.
Una de las últimas cosas que vimos en el campo de concentración fueron varios grupos de soldados. La sensación es un tanto escalofriante por no llamarla aberrante. Donde un ejército había aniquilado a millones de civiles ahora se encontraba otro. No puedo imaginar que podría llegar a sentir un sobreviviente si viera algo semejante. Cuando le preguntamos al guía si sabía que era nos respondió para nuestra inocente sorpresa que se trataba del servicio militar israelí y que todos eran llevados allí como parte de su adiestramiento militar, para no olvidar lo que pasó y no volver a ser débiles. La sensación fue ahora sí aberrante e indignante, ver como se sigue fomentando el odio, porque otra cosa no genera, en forma sistemática por una nación a causa de una memoria incompleta nos indica que estamos repitiendo la historia simplemente cambiando los protagonistas.
Marcar el enlace permanente.

Un comentario

  1. Quiero comentar algo de forma elegante e inteligente… pero no me sale nada…

    Te quiero Guille. Sos muy groso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *