Mónaco, Bareclona, Andorra, Avignon – (12/05/2011 – 16/05/2011)

Paradójicamente el viaje que habíamos hecho a Italia había tenido que competir con España en el momento de la elección, pero terminó venciendo debido a que para recorrer en auto españa debíamos alejarnos mucho más de Alemania, y se desperdiciarían 2 de los 10 días simplemente en viaje. Sin embargo en los 6 días que teníamos por delante iríamos a España, más precisamente a Barcelona.
Comenzamos nuestro viaje el miércoles por la tarde, el martes habíamos ido al Wasen, o fiesta de primavera, que es como un Oktobert Fest, pero en Stuttgart, y si no es tan importante como éste, no es por su magnitud sino simplemente por fama. Esta fiesta de la cerveza, típica de esta región es mucho más linda de lo que esperaba, y ese martes era el segundo que íbamos, sin embargo intentaré dedicarle otra entrada aunque no sea seguro, pero lo menciono como para que no quede en el olvido.
Como dije anteriormente, era miércoles, y esta vez con un Hyundai I20, estábamos yendo para Italia, a Piamonte, según tengo entendido tierra de mi tataraabuelo, el bisabuelo por la rama masculina de mi mamá. Llegamos a eso de la 1 de la mañana a Lesa, una ciudad en la costa de un Lago que pertenece a Italia y a Suiza. El hotel tenía vista al lago y se podían ver unas decenas de veleros ubicados a cincuenta metros de nuestro balcón. Hermoso. Nos lamentamos de hacer únicamente noche en ese lugar, pero como pasa en estas ocasiones sabíamos que lo que teníamos por delante era igual o aun mas bonito. Nos despertamos lo mas pronto que pudimos, tomamos el desayuno a la orilla del lago y emprendimos viaje rumbo a Mónaco.
Después de 4 horas, habíamos dejado los alpes y los lagos, para ver por primera vez el Mediterráneo, en particular la Costa Azul. Al llegar a Mónaco recorrimos la ciudad en el auto, y ahí estaba yo, manejando por el circuito de Montecarlo, para darle un poco mas de glamour, en pocos días se corría el Gran Premio y las gradas ya estaban en la calle, así que ahí estábamos por donde en días pasarían los autos de fórmula 1, dando vueltas en nuestro autito, tomá mate!
Finalmente estacionamos el auto y visitamos los jardines del palacio, la catedral, la plaza del palacio, y saqué la foto del rompecabezas de 2000 piezas que me había regalado mi papá cuando tenía 5 años. Un paseo inesperado pero hermoso. Sin embargo debíamos partir lo antes posible porque haríamos noche en Barcelona, a unos 800 kms de distancia y ya eran las 5 de la tarde, llegaríamos allí a las 4 de la mañana.
El camping, como creo ya haber dicho, se presenta como una buena alternativa a un hostel, siempre y cuando tengas como llegar al destino principal, en este caso, estábamos a 50 kms de barcelona, pero el precio era mas que conveniente. Un bungalow completamente equipado nos esperaba, con cocina, freezer, microondas y mesa interior y exterior. Aprovechamos nuestro primer día para recuperarnos del viaje, dormimos hasta tarde, almorzamos y nos fuimos a la playa! Finalmente estábamos nadando en el mediterráneo. Terminamos la noche con una excelente picada de productos regionales.
El sábado sí fuimos a Barcelona, pasamos con el auto por al lado del Camp Nou, como si de la costanera y el monumental se tratara y estacionamos el auto por esa zona. Nos dirigimos a la sagrada familia, y como siempre digo, nunca deja de sorprenderme la obra de Gaudí, es que simplemente no tiene comparación a nada de lo conocido en cualquier aspecto, los aspectos matemñaticos que sustentan la obra son a mi gusto tan atractivos como las formas que nos muestra. Afortunadamente la catedral había sido consagrada por Benedicto XVI en noviembre de 2010 lo que permitió que estuviese en condiciones presentable para recorrer. Estuvimos un buen rato en la catedral y en su museo. Luego nos fuimos a la rambla y a su mercado característico, allí se quedaron mis papás y Maru y yo nos fuimos al barrio gótico y finalmente al Parque Güell. Una llovizna nos avisó la próxima tormenta que venía y nos fuimos a buscar a mis viejos, al auto y volvimos al camping.
Era domingo y debíamos abandonar la capital de la comunidad autónoma de Catalunya, una comunidad autónoma en España es (creo) lo que las provincias en Argentina, no es que esté apoyando la independencia catalana ni nada parecido, ya que de por sí las fornteras me parecen inútiles y más aun teniendo en cuenta el objetivo europeo de unirse. Estábamos volviendo a casa, pero haríamos dos escalas, Andorra y Avignon en Francia. El camino al Principado de Andorra es hermoso, con inmensos lagos verdes, montañas y bosques. Al llegar, recorrimos un poco Andorra la Bella, su capital, y luego nos fuimos en nusca de un negocio que vendía fiambres. Había estado allí hace dos años con Ema y aun recordaba el sabor del Jabalí que habíamos comprado. Luego de mucho buscar encontramos el lugar en cuestión, hicimos las compras correspondiente y nos dirigimos a Avignon.
La ruta que tomamos era un típico camino de montaña a mas de 2200 metros de altura, increible y muy emocionante. Curvas, contracurvas, pendientes, aluscinante!
Al llegar a Avignon, el hostel estaba cerrado, no había visto la nota que así lo indicaba y terminamos en un camping bastante cercano ubicado justo al otro lado del río de la ciudadela medieval y del famoso puente. Aun no se que lé da esta caracterísitca ni por qué hay que pagar entrada por subirse a él, porque ni siquiera permite cruzar el río. La vista desde allí parecía sacada de un cuento.
La visita por el centro histórico fue breve pero muy linda, una ciudad rodeada por una muralla, que contenía pequeñas callejuelas que se mezclaban con las típicas tiendas de recuerdo, que uno puede distinguir sólo por la bandera de sus souvenirs ya que son iguales independientemente del lugar del planeta en que se encuentren.
Decidimos emprender el camino de regreso, nos quedaba atravesar media Francia y el cachito de Alemania. Antes de llegar a casa pasamos por Freiburg y allí el GPS nos llevó por un camino de montaña, viendo pueblos perdidos en medio de la misma y un hermoso paisaje como regalo y yapa del viaje.
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