Heidelberg y Ulm (6 y 7 de agosto de 2011)

Dos viajes cortitos, de ida y vuelta en el día, sábado y domingo serían la forma de pasar un nuevo fin de semana.
Comenzamos el viaje por los lugares más lindos de nuestra provincia, yendo al castillo de Heidelberg, en realidad a la ciudad, que se corona con su castillo. La ciudad nos fue muy recomendada, así que no lo dudamos.
Caminamos por el centro de la ciudad, sacamos las fotos de rigor, vimos el castillo a lo lejos y allí nos dirijimos. Leo estas líneas y parece que no disfrutara el viajar y que ya se hubiese convertido en una rutina, sin embargo no es así, trato de resumir la bitácora al máximo posible para poder seguir adelante con los próximos viajes.
El castillo está casi todo cerrado a las visitas guiadas y si bien habíamos pagado una entrada, estas no incluían a nuestro buen guía. Sin embargo paseamos por el museo de la farmacia al que siempre habíamos querido ir.
Luego dimos otra vuelta por el centro, cruzamos el puente histórico, y nos fuimos al camino de los filósofos que básicamente es una montaña con una bella vista de la ciudad, castillo y puente, la postal.
El domingo decidimos ir rumbo a Ulm. Unos mates en un día de lluvia, acompañaron nuestro viaje en tren musicalizado por unos hippies que tocaban la guitarra en el tren, hippies y sudamericanos tomando mate, deben haber espantado hasta al menos racista de los alemanes.
Esta ciudad no tiene muchos puntos que visitar, pero cuenta con la catedral más alta del mundo, ese fue nuestro primer destino. A no ser por su altura, este bello templo no se distingue mucho de los demás, unos hermosos vitrales iluminan a la misma, y un altar con un postnet, despide a todos sus feligreses o visitantes, otro símbolo de a quién realmente adora el clero, a diferencia de los creyentes.
Dejando la iglesia, el ayuntamiento de la ciudad llama la atención con sus pinturas en su fachada, a escasos metros del río que divide a las provincias de Baden-Wutemberg y Bayern. Del otro lado, nueva Ulm, pertenece a esta última. Luego de visitar algunos otros puntos de Ulm, cruzamos el puente a pie, y ya estábamos en Baviera, un adelanto de lo que nos esperaba la semana siguiente. La lluvia nos espantó un poco y nos volvimos a casa, donde terminamos cenando pollo frito.
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