Volviendo a Tailandia

Y seguimos nuestra vuelta a Tailandia en aquel barco, esta vez un tanto más pequeño que el día anterior, luego de haber pasado la noche en un pueblo llamado Pakbeng o algo parecido.
Seguimos navegango en aquel hermoso paisaje que era opacado solo por la monotonía del viaje, convirtiendo lo bello en costumbre. Asi dormimos alguna siesta o charlamos un poco con Brian, usamos nuestra computadora para mirar alguna serie, no sin un poco de culpa, mientras pasaban las horas. Un rato antes de llegar a nuestro destino unos niños se subieron al barco cargando el máximo peso que podían soportar a tal extremo que un nene de dos años llevaba una botella de cerveza con la intención de vender cuanto producto para gringo fuera posible. Los niños se fueron y continuamos nuestro camino en lo que pensábamos era la recta final, leimos un poco nuestra guía de Tailandia y vimos que la frontera cerraba 18.30, como apenas eran las 16.30 estábamos seguros de que íbamos a dormir nuevamente en Tailandia. El tiempo pasado y cada población que parecía ser nuestro destino desaparecía tal como habia entrado en nuestra vista. Unos monjes se bañaban en el río y nosotros empezábamos a planear dormir una noche más en Laos, lo cual significaba tener que volver a cambiar la menor cantidad de dinero para no perder en otro cambio más, negociar otro hotel en aquel país que no era tan barato como nos habían prometido pero sobre todo una desilución ya que en nuestras mentes habríamos de dormir en Tailandia. El tiempo seguía pasando y la idea de cruzar la frontera ya había queado olvidada. A las 18 llegamos al puerto, teníamos media hora para cruzar la frontera, lo cual puede resultar mucho pero teniendo en cuenta lo que debíamos hacer era casi una locura, pudiendo quedar entre los dos paises aquella noche. de todas formas lo intentaríamos. Ni bien llegamos pedimos un Tuk Tuk para que nos llevara hasta la frontera laosiana, allí corrimos cuesta abajo con nuestras mochilas hasta la oficina de migraciones, estaba abierta, pagamos el impuesto por irte, lo cual es un tanto gracioso, y bajamos las escaleras para nuevamente subirnos a un barquito que nos cruzara el río, negociamos el precio y nos subimos, nos quedaban 2000 kips, o 25 centavos de dólar entre los tres, eran 18.20 y nos bajamos del barco que nos habia dejado en el barro, intentando hacer el mejor esfuerzo salté lo máximo que pude con mi mochila pero sólo logré alejarme 40 centímetros, suficiente como para no enchastrarme, corrimos y la oficina de migraciones estaba abierta, nos dio el formulario, intentamos explicar que todavía teníamos la visa anterior vigente, pero nada a completar el formulario se ha dicho, temiendo que nos pusiera la visa por 15 días se lo entregamos pero nuestro humor cambió cuando vimos la fecha de expiración, 2 de marzo, teníamos para rato en Tailandia, pero por sobre todo habíamos entrado en el país, ahora podíamos buscar un cajero automático y sacar el dinero que nos hiciera falta, éramos «ricos» nuevamente, sólo faltaba buscar hotel y algo para comer.

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