Saliendo nuevamente del país, Uruguay allá vamos!!!

No habíamos estado un mes en Argentina y ya estábamos dejando el país nuevamente. El viernes antes de los carnavales partíamos rumbo a Montevideo. Aún no sabíamos cómo iba a ser nuestro recorrido hasta llegar a dicha ciudad, pero esperábamos nuestro primer medio de transporte, un micro que nos llevaría desde Buenos Aires hasta el puerto de Tigre, allí tomaríamos un barco hasta Carmelo en Uruguay y luego otro barco u otro bus. Luego de 10 horas de viaje logramos llegar, habiendo hecho un trayecto que nos haría recordar nuestro viaje por Asia.

Caminamos hasta la casa de Brian, desayunamos y nos fuimos sin más vueltas a la playa. Montevideo es hermoso, me hizo acordar mucho a la ciudad más linda del mundo, Mar del Plata. El agua si bien es de río esta mezclada con el mar y varios peces saltaban a nuestros alrededor. Maru no quizo entrar al agua y cuando salimos apenas pudo levantarse porque los 40 grados centígrados le habían bajado la presión. Tomando un poco de agua y comiendo unas papas ya estuvo mejor. Como el calor era cada vez más intenso decidimos volver al departamento de Brian a dormir una siesta. A la noche comimos un buen asado, en la casa de un chico uruguayo acompañado de dos chilenos que nos harían recordar por qué tenemos diferencias con ellos. Como sabrán reconozco que los argetinos estamos lejos de ser un ejemplo, pero estos muchachos se encontraban anclados a los 70 como si las dictaduras impulsadas por el Terrorrismo Imperialista Yankee para dividir el continente sudamericano se hubiesen marcado a fuego en su interior.

El domingo estuvimos dando algunas vueltas por la ciudad, y a la noche nos fuimos a ver algunas murgas, compartimos algunas cervezas en la rambla y nos quedamos charlando.


Por su parte el lunes haríamos una mini excursión a Punta del Este, jamás pensé que iría a esa ciudad, pero teniendo familia vacacionando allá y aprovechando la cercanía decidimos visitarla. El día no era el mejor y el cielo de un color grisáceo nos cubría mientras el cómo micro nos llevaba a destino. La ciudad dista mucho en belleza de la capital del país, y si bien las playas son bonitas no pude comprender la desesperación de muchas personas de estar en aquél lugar. Cuando estuvo oscureciendo volvimos a Montevideo.

No podíamos irnos sin probar el típico chivito canadiense uruguayo, que sabiendo que uno va a comer un sandwich de nalga y no chivo, es mucho más delicioso si uno es engañado como me sucedió la primera vez. Así que allí fuimos el martes. Caminamos por el centro  histórico de la ciudad y por la rambla. Sacamos unas cuantas fotos turistiqueras y volvimos para preparar nuestras cosas. Esa misma noche volveríamos a Buenos Aires. El viaje fue fantástico y descubrí que nuestros buses son maravillosos.

Habíamos vuelto al país. Esta vez nos enfocaríamos en hacer un campamento base, así que hasta el día de hoy nuestros paseos han sido interrumpidos, en la busca de un departamente que cumpla esa necesidad. Estamos ansiosos por conseguirlo y por volver a las rutas.

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