Conociendo El Salvador (14 al 16 de noviembre de 2012)

Había escrito el útimo post sin saber cuándo sería nuestro próximo viaje, o si habría alguno antes de partir rumbo a España. Sin embargo algunos días más tarde me informarían sólo con tres días de anticipación que estaría viajando a Centro América, lo cual, sacando los problemas personales que me ocasionó, presentaba una excelente oportunidad para salir a recorrer nuevamente, inclusive dándome la oportunidad de conocer nuevos países, ya que nunca había estado en esta región del mundo. El primer destino sería El Salvador, luego Guatemala y Honduras, probablemente haciendo más de una escala en dichos países.
 
Mi estadía en El Salvador fue de casi una semana y aunque sólo tuve el fin de semana para salir a recorrer debo decir que siento que a este país realmente lo conozco. Quizás sea una falsa impresión mía, o tal vez el hecho de haber hablado mucho con la gente y de tomar el transporte público en varias ocasiones haya hecho que me interiorice con la realidad en la que viven sus habitantes.
 
Llegué a El Salvador con todas las advertencias que me habían hecho familias y amigos. Y debo admitir que por reiterativas ya han perdido un poco de valor. Yo creo que cualquiera sea el destino que uno esté visitando siempre debe tener muchas precauciones. Por más que se esté llegando a Alemania o a Estados Unidos, uno debe tomar los recaudos necesarios y siempre estar atento a cualquier situación que le pueda parecer sospechosa, ya que nos encontramos en un lugar que no conocemos y somos blanco fácil para cualquier cazaturistas. Con esta premisa en mente fue que llegué a la ciudad, intentando no prejuzgar a un destino por las recomendaciones exageradas de los seres queridos, que como tales tienen miedo por nuestra seguridad.
 
Los dos primeros días de estadía fueron dedicados íntegros a trabajar y sólo salía del hotel para ir en taxi a la oficina o a cenar en el shopping que estaba cruzando la calle. Sin embargo las charlas que tuvimos con un nuevo amigo, Ricardo, me hizo sentir que empezaba a conocer el país. Saliendo de los consejos que le pedía para ir a recorrer y conocer turísticamente, Ricardo comenzó a contarme la historia de esta nación, la de sus habitantes e inclusive la que él mismo había vivido en su infancia. Una historia terrible bañada de sangre por una terrible dictadura militar, una posterior revolución que pareció haber sido comprada y un gobierno de derecha que empobreció a los más humildes durante unos 20 años. Y más allá de las atrocidades que Ricardo me contaba con total naturalidad lo que más me atormentó fue la impunidad de este gobierno asqueroso de derecha (algunos gobiernos de izquierda también me parecen asquerosos), apoyado por grandes empresarios que amenazaban a sus empleados con echarlos si ganaba la izquierda. Tal es el miedo que muchos salvadoreños tienen de perder su empleo que simplemente votaron en contra de ellos mismos. Sin dar vueltas a tácticas fraudulentas eran los mismos empresarios que se encargaban de amedrentar a sus empleados, inclusive obligándolos a dejar su DNI el viernes anterior a las elecciones, devolviéndoselos el lunes siguiente. Una realidad aberrante digna de una dictadura, pero maquillada de democracia, una dictadura del poder, obedeciendo a los que más tienen, altamente influenciados por nuestro tan querido país del norte. Y es que la influencia y el deseo de llegar a ser, no sólo se manifiesta a través de la moneda, ya que desde hace 10 años la moneda oficial de El Salvador es el dólar estadounidense (misma idea que la campaña de Carlos Saúl en 2003), sino también en todo tipo de actividades cotidianas, llegando inclusive a tener una pista de patinaje sobre hielo debajo de un árbol de navidad en uno de sus shoppings.
Dejando de lado la política, Ricardo seguía contándome acerca de El Salvador, y fue allí donde el miedo que intentaba no sentir después de los consejos familiares se hicieron presente. Comenzó a contarme sobre las “maras“, cómo habían surgido y el poder que habían llegado a tener, inclusive decretando toques de queda amenazando de muerte a todos aquellos que estuvieran en la calle luego de las 18 horas, o cobrando impuestos a las familias por vivir en los barrios que ellos controlaban. Afortunadamente, esto parece estar revirtiéndose desde hace 3 años con el nuevo presidente. Me tuve que aferrar a esta idea para poder salir a recorrer sin necesidad de tomar los edulcorados viajes en taxi, inclusive después de haber llegado a pensar en pasar el fin de semana en el hotel aprovechando sus lujosas instalaciones, pero sentía que estaba traicionando mis propias convicciones y valores.
 
El viernes a la noche me mentalicé, pensé en el viaje que quería hacer y me olvidé de los comentarios que el mismo Damian Lopez había hecho en un programa de radio grabado que estaba escuchando para salir a la ruta en la forma que más me gusta. Pero eso, eso es otra historia…
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Un comentario

  1. Qué bueno conocer diferentes partes, en las cuales podemos sacar provecho de ello, aprendiendo nuevas costumbres, nuevos lugares.
    Hacer nuevas cosas nos permite cambiar de rutina, disfrutar cada momento de nuestras vidas y gozar al máximo todas las cosas que nos ofrece la vida.
    Saludos
    asistencia en viaje

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