Escapada a Freiburg – Turismo australiano (2 de abril de 2011)

En un fin de semana que teníamos pensado descansar, hacer un poco de vida de casa y bajar un poco el ritmo, el viernes una amiga peruana nos invito a tomar un helado en su pueblo. Terminamos comiendo unas pizzas en su casa y nos fuimos con la invitación de ir a visitar al día siguiente la ciudad de Freiburg, muy cercana a Francia, pero a unas horas de viaje.

El día siguiente, como habíamos acordado, nos encontramos a la mañana en la estación de trenes y nos dirigimos rumbo a dicha ciudad junto con una de sus amiga. Kenyi conducía su auto y Nika, su amiga, era su copiloto, mientras que nosotros, Leo, Maru y yo íbamos en los asientos de atrás.
Unas horas más tarde, demorados por culpa de un embotellamiento en la ruta, estábamos en el pueblo más caluroso de Alemania, las casas con el típico estilo medieval (no estoy seguro si es este u otro) se encontraban rodeando una iglesia muy bonita, por su parte, algunos canales (y cuando no caneletas) recorrían toda la ciudad llevando grandes caudales de agua.
Aunque la ciudad es muy bonita, como dije anteriormente, todos necesitábamos descansar, por lo que su visita fue corta, no por el tiempo mas por el recorrido que hicimos. Lo primero que visitamos fue su iglesia justo en el medio de una feria, donde se podía conseguir artesanías, quesos o las típicas salchichas. La influencia francesa existe pero no resalta. Luego caminamos un poco por el pueblo en busca de la información turística.
Finalmente terminamos la tarde en un cerro tomando una cerveza con papas fritas, solamente nos faltaban las ojotas para ser todo unos australianos tomando la misma cerveza que tenemos en casa. Sin embargo la vista que se tenía era muy bonita, la sombra era agradable y con la cerveza en la mano pasamos una tarde muy linda.
Al volver a nuestro pueblo, Nika, que acabábamos de conocer nos invitó a la casa, donde comimos una picada con un rico vino que supo suplir la ausencia de cerveza.
En un fin de semana que seguramente hubiese pasado desapercibido en un descanso necesario, conocimos una nueva ciudad, pero, aún mas importante, hicimos nuevos amigos.

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